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Cuando una madre no quiere a su hija

viernes, 14 de agosto de 2009
Una madre.

Dos hijas.

Un padre.

La familia va dando un paseo.

La madre lleva a una hija de cada mano.

Ella dice: "No puedo ir de la mano con las dos, me agobio".

Suelta la mano de la hija pequeña dándole un ligero tirón.

Su cara es de asco.

A la niña puede que se le haya roto el corazón.

Su padre se pone a jugar con ella.

Suceso del 10 de Julio de 2009

sábado, 11 de julio de 2009
Anoche íbamos Davader y yo paseando tranquilamente cerca de Plaza de España a eso de las 4 de la madrugada cuando nos topamos con un grupo de chavales. Eran cuatro chicos más o menos de mi edad entre los cuales había uno que no se podía tener en pie así que sus amigos tuvieron la brillante y genial idea de abandonarlo en medio de la calle. Reunieron unos cuantos cubos de basura, le rodearon con ellos y se fueron de allí entre risas.

Davader pensaba que lo habían hecho para hacer la gracia y que en unos momentos volverían para recogerle, pero no fue así. Mientras se iban le miraron un par de veces pero no volvieron, dejaron tirado a su colega en la calle.

¿Qué hicimos nosotros? Fuimos a atenderle. Mientras Davader llamaba al 112 yo intenté que recuperara la consciencia. Al poco de estar con él, llegaron tres personas que también se interesaron por él y estuvieron también atendiéndole. A ellos se les ocurrió mirar si estaba documentado, resulta que se llamaba Andrés y era extranjero. También llevaba encima dinero y varias tarjetas.

Después de unos minutos llegó una ambulancia cuyos sanitarios eran gente muy agradable y también una patrulla de policía. Nos preguntaron que si era amigo nuestro y les contamos lo que habíamos visto. Le hicieron algunas pruebas y vieron que solo había consumido alcohol. También le ofrecieron la posibilidad de llevárselo a un hospital, pero él declinó la oferta y decidió quedarse a dormirla en una marquesina de la EMT.

Con la experiencia de ayer afiancé dos pensamientos:

1.- La gente no sabe beber.

2.- Soy una misántropa.