La Pequeña Bety

domingo, 26 de abril de 2009
Anoche no teníamos un plan definido Davader y yo, así que decidimos irnos a cenar. Dudábamos entre los típicos sitios de siempre hasta que mi frikismo intrínseco salió a flote y la respuesta fue fácil: SUSHI!

Quedamos a las 9.15 en Joaquín Vilumbrales para ir a Musashi, un restaurantes japonés que, según las críticas de internet, tenía bastante buena pinta. Según paseábamos por la Gran Vía, vimos unos puestos que tenían librillos bastante majetes a buen precio así que me pillé La Odisea, La Iliada y Las Flores Del Mal, Davader también se pilló uno bastante rebajadito. Después de este arranque cultureta, nos dirigimos al restaurante, revisamos la carta que había fuera y decidimos entrar.

Claro, el ir a un sitio un sábado a las 10 de la noche implica que puede que no tengan mesa para ti, que es lo que nos sucedió a nosotros, así que nos dimos media vuelta y decidimos intentarlo con Janatomo pero igual, había un cartelito muy majo que decía que solo se atendía con reserva... ¿dónde íbamos a cenar?

La respuesta al final fue muy sencilla, había tiempo que le habíamos echado un ojillo La Pequeña Bety, un restaurante con una carta bastante apetecible de ensaladas, hamburguesas y sandwiches, con un estilo rockerillo y una música bastante maja para cenar.

De entrante nos pedimos unos nachos con guacamole bastante ricos, los nachos no eran los típicos doritos que te ponen en todos los sitios aunque el guacamole estaba un poco soso para nuestro gusto.

Como plato principal Davader se pidió una hamburguesa con un quesito muy rico y una salsa de arándanos, éstaba buena pero el queso era de éstos fuertes que al final hacía que el bocado solo te supiese a él. Yo me pedí otra hambrugesa con queso feta y pasas que estaba hiperbuena. Ah, cada una llevaba de guarnición sus correspondientes patatuelas no congeladas. La verdad es que fue un exceso porque aunque ya nos habíamos fijado en que eran bastante grandes, no lo comprobamos bien hasta que nos las trajeron. Ésta fue la primera vez que me tenía que comer una hamburguesa con cuchillo y tenedor porque no me cabía en la boca de lo grande que era.

Lo que también me gustó mucho fue que no solo es restaurante, sino que tienen sala de conciertos aunque no llegamos a bajar, pero seguro que otro día que vayamos echaremos un vistacín.

3 extraños comentarios:

Lord Davader dijo...

Sin duda, me dejó un gran sabor de boca.
Además, aún quedan un montón de sandwiches y hamburguesas raras por probar. -yum yum-

UrRiA! dijo...

Y habrá que echarle un vistacín a las ensaladitas ^^

xMeNux dijo...

Ayer fuimos a cenar y no está mal, desde luego te quedas a gusto con una carne que solo ella ya no te cabe en la boca. Por no hablar de los que ponéis condimentos a la hamburguesa :P

Lo malo: excesivamente caro. Para ese dinero prefiero "El Piratas".